CONVIVIR CON LA NATURALEZA

 En Ecología Urbana, Medio Ambiente

Fotografía: Carolina Salazar. ranas de Dendropsophus labialis con un caballito del diablo, en Sotaquirá, Boyacá, Colombia.

Hacia el año 1997, acompañé a un par de biólogos amigos, César Márquez y Marc Bechard, a iniciar un proyecto de investigación en una hacienda piscícola en los alrededores de Garzón, en el Huila, cuyo objetivo era proteger al águila pescadora (Pandion haliaetus). Esta ave migra anualmente desde el norte del continente, pero veía diezmada su población al paso por Colombia. La causa principal: estaba siendo exterminada por los piscicultores, debido a que le gustaba alimentarse de las mojarras de los estanques  de las fincas piscícolas. El proyecto consistía en instalar unas cuerdas sobre los espejos de agua de los estanques, para evitar que el águila se “clavara” a pescar las mojarras y optara por buscar su alimento en fuentes de agua naturales como ríos y lagunas. De esta manera, los piscicultores conservarían su producción intacta y las águilas tendrían un peligro menos.

Lo mismo ocurre con algunas especies de garzas como la garza real (Casmerodius albus) o la garcita rayada (Butorides striata) o el guaco común (Nycticorax nycticorax) entre otras, que se acercan a las orillas de los estanques y engullen gran cantidad de alevinos, convirtiéndose en enemigas de la producción piscícola; o con las llamadas chuchas o faras (Didelphis albiventris, Didelphis marsupiales) que suelen ir en búsqueda de alimento y refugio a las fincas; o con los murciélagos que encuentran en los huecos de tejas y cielorasos un lugar para refugiarse.

Todos ellos podrían mantenerse alejados de estas construcciones con la implementación de algunos sistemas de barrera de bajo costo, ya diseñados, con el buen mantenimiento de las cubiertas de las casas o con la vigilancia de perros, en el caso de las chuchas y medianos mamíferos.

De acuerdo con los principios ecológicos, “En cada tipo de interacción hay una participación heterogénea en la posibilidad de acumular información(La ecología. Ramón Margalef, 1989). Esto significa que sólo las especies que tienen la capacidad y posibilidad de aprender, tendrán más probabilidades de subsistir.  De tal manera que, implementando estos sencillos sistemas, se «enseña» a estas especies a mantenerse alejadas de las construcciones.

Ya que no hemos sido capaces de establecer una interacción bajo los principios ecológicos arriba mencionados, la autoridad ambiental debería ejercer una mayor vigilancia y difundir tanto los sistemas de control de acceso de estas especies, como la sensibilización hacia el respeto por su vida, y la importancia que tienen dentro del ya muy deteriorado ecosistema.

Debemos dejar a un lado la visión antropocéntrica que no nos permite entender que no somos la única especie que tiene derecho a vivir en el planeta. Debemos aprender a convivir con la naturaleza.

 

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