TREMARCTOS ORNATUS

 In Blog

Tremarctos ornatus es el nombre científico del único oso que aun sobrevive en Suramérica: el oso de anteojos; y es llamado así, por las manchas blancas que rodean sus ojos.

Quiero dedicarle esta columna, porque al igual que ocurre con casi toda la fauna y flora del país, es prácticamente desconocido por los colombianos; y tengo la convicción de que “Lo que no se conoce no se valora y lo que no se valora no se protege ni se respeta”. Prueba de ello es el asesinato a tiros de escopeta de un oso de 3 años de edad el 23 de enero de 2016 en una vereda del municipio de Junín, Cundinamarca, zona de amortiguación del Parque Nacional Natural Chingaza que ha causado indignación en el país, o un espeluznante video que se publicó a mediados del 2013 por internet, en el que un cazador azuza a sus perros para que ataquen cruelmente a un osezno en el cañón de las Hermosas en el Tolima. El cazador es quien filmó la escena y estoy segura de que minutos antes había matado a la madre. Esperemos que las personas inconscientes que tienen como afición subir al “monte” a matar nuestra fauna nativa, sean castigadas como debe ser.

En contraste con esta noticia, @mesadecerros compartió hace unos días una foto tomada el 27 de agosto de 2015 cerca de la Laguna de Chingaza, de una madre con dos oseznos; y a finales de 2012 Opanoticias registró el avistamiento de una osa de anteojos con su cría en la Vereda San Bartolo, zona rural de Neiva por parte del campesino Rodolfo Olaya, quien estaba a punto de comenzar a recoger semillas nativas de la Cuenca del Río Las Ceibas. También el biólogo vallecaucano Alex Cortés tuvo un encuentro con otro ejemplar en Tarqui en el año 2005 cuando estaba trabajando en un proyecto de conservación. El oso corrió en dirección a él “quizás venía huyendo” comentó, y se subió a un árbol hasta que el peligro pasó.

El oso de anteojos u oso andino habita a todo lo largo de los Andes suramericanos, pero prefiere los bosques húmedos, subhúmedos y páramos de las zonas montañosas de Colombia y Perú, desde los 250m a los 4700m de altitud; se alimenta de brotes de quiches, frutos, cortezas de árboles y de pequeños mamíferos, y puede llegar a pesar 200 kg. Es terrestre aunque trepa con facilidad para alimentarse o descansar. Solitario y diurno, se encuentra en categoría de amenaza Vulnerable (VU) por la cacería y la pérdida y fragmentación de su hábitat.

Según Leopoldo Soibelzon, es “una de las especies clave dentro del equilibrio ecológico del ecosistema del bosque nublado andino (Torres, 1993), tanto por su posición de depredador, …. como por su capacidad de servir como agente dispersor de una variada cantidad de semillas (Ruiz-García, 2000) y como polinizador al transportar polen en su denso pelaje”.

Proteger las áreas clave o que conecten zonas importantes para su tránsito, aumentar las áreas protegidas, destinar recursos para la investigación de la especie y de su hábitat, concientizar a la comunidad sobre su importancia, controlar la cacería a través de endurecimiento de leyes, control y vigilancia, y establecer políticas de conservación efectivas acordes con las decisiones locales, son algunas de las acciones que se deben emprender para conservarlo.

Las escuelas y colegios deberían preocuparse por enseñarles a los niños de Colombia a conocer nuestra fauna, y que en un futuro cercano, cuando se les pregunte por su animal favorito, respondan que es el oso de anteojos o el oso hormiguero, la danta, el mico tití o el mono araña, el zorro de monte, el lobo guará, el cusumbo o el ulamá, el jaguar, el ocelote o el pecarí, el venado de monte o la ardillita de los robledales, el guatín o el murciélago de bigotes, el gallito de roca, el loro cabeciamarillo o el águila arpía, el zamarrito del Pinche, el cucarachero de Munchique, el gorrión de monte oliváceo o la guacharaca colombiana. Solo así podremos comenzar a amar y a respetar lo nuestro!

Recent Posts

Start typing and press Enter to search