REPRESAS HIDROELÉCTRICAS vs ENERGÍAS LIMPIAS

 En Investigación, Medio Ambiente

Fotografía: Dr. Alberto Menéndez – 

Desde hace algunos años, cada vez que surge la iniciativa de construir una represa hidroeléctrica, tanto los defensores de los temas medioambientales como sus detractores, exponen sus argumentos en pro y en contra de estas obras, enriqueciendo el debate sobre el uso de las energías alternativas y sus beneficios.

Las energías limpias son aquellas amables con el medio ambiente por su mínimo efecto contaminante. Y aunque la energía hidroeléctrica aparentemente no contamina, sí genera impactos irreversibles a los ecosistemas.

Los defensores de la construcción de estas obras de ingeniería exponen dentro de sus ventajas la disponibilidad permanente del recurso, el almacenamiento de agua para regadíos, el control de las inundaciones por la regulación del caudal de los ríos, las actividades de recreo que se pueden realizar en ellas y que producen trabajo a temperatura ambiente porque no hay que emplear sistemas de refrigeración o calderas para su funcionamiento. Quizás todo ello es cierto, pero ¿Cuáles son las implicaciones ambientales y sociales?

Los proyectos hidroeléctricos generan impactos durante toda su vida. Destruyen el ecosistema, modifican el paisaje, no permiten la migración de peces, reduciendo su población o produciendo su extinción, algunas especies son afectadas al pasar por las turbinas, alteran el contenido de sedimento río abajo conduciendo a la pérdida de orillas ya que éstos se depositan en el fondo de los pantanos (sedimentos que en condiciones normales enriquecerían la tierra) y alteran el oxígeno disuelto en el agua y la temperatura. Además, el traslado de las personas hacia un nuevo territorio no compensa los lazos hereditarios y culturales que pierden por el desplazamiento. Los efectos de la construcción de la represa del Quimbo en el centro del Huila, son una prueba de ello.

De todos estos efectos dañinos ya han sido conscientes los llamados países desarrollados y aunque la construcción de represas hidroeléctricas ya no es una alternativa allí,  la industria creada para llevar a cabo estos proyectos busca su supervivencia en nuestros países. Adicionalmente, como la producción de energía es un negocio, a las grandes empresas productoras y distribuidoras de electricidad no les interesa que se consuma menos energía, ni les preocupa el daño a la naturaleza. Por ello, somos nosotros, los ciudadanos del común, quienes debemos exigir que los gobiernos re-orienten sus esfuerzos hacia la generación de las energías alternativas como la EÓLICA y la SOLAR. Es cierto que hay problemas que se deben solucionar desde el punto de vista técnico, pero sería irracional no hacer todos los esfuerzos para aprovechar estas fuentes de energía gratuitas, limpias e inagotables, vitales para la salud del planeta.

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